La hipocondría es una enfermedad psicológica donde la persona teme padecer o desarrollar una enfermedad grave de manera infundada. Hay una interpretación catastrófica de los síntomas corporales que provoca hipervigilancia de las sensaciones en busca de algún síntoma que confirme que realmente está en peligro su salud.

El miedo a enfermarse es constante y desmesurado provocando gran sufrimiento. El hipocondriaco puede evitar la consulta medica por temor a confirmar sus sospechas o bien, efectuar frecuentes consultas a guardias médicas o distintos profesionales de la salud.

Pueden llegar a tener varias consultas médicas en un solo día si no se quedan conformes con la respuesta. Suelen decir “los médicos ya no me creen”, “a esa clínica no voy porque no me toman en serio”, “ya me conocen todos los médicos de ese sanatorio”; etc.

En la consulta médica consigue alivio, pero solo de manera transitoria hasta que la preocupación emerge nuevamente. Frente a la duda y a pesar que el médico puede considerarlo innecesario, prefiere repetirse estudios médicos, hacer estudios de mayor complejidad, costosos o más invasivos para “quedarse tranquilo” y poder descartar rastros de la enfermedad que no hayan sido detectados.

La preocupación puede extenderse a otros miembros de la familia, como los hijos. Una mancha o un lunar puede transformarse en un posible cáncer de piel. Hay una constante vigilancia y chequeo de cambios en el cuerpo del niño, el mejor de los casos sería consultar con el pediatra o un médico especialista, en cambio, equivocadamente, indagan en búsquedas de imágenes en Internet con las que pueden arribar a falsos autodiagnósticos.

La persona hipocondríaca puede darse cuenta en ocasiones que sus preocupaciones son infundadas y exageradas, pero no puede evitar insistir en “sacarse la duda”.

El hipocondríaco:

  • Tiene miedo de padecer una enfermedad grave, el sufrimiento y la muerte.
  • Pasa gran parte del día pensando en enfermedades y que haría si la padece.
  • Vigila sus sensaciones corporales y hace auto observación para asegurarse que todo está bien en su cuerpo.
  • Concurre frecuentemente a guardias o diferentes especialistas. Le cuesta quedar satisfecho y suele buscar una segunda, tercera o cuarta opinión.
  • Evita leer, escuchar noticias o hablar sobre enfermedades/muertes que luego le puedan provocar temor a padecer esos mismos síntomas.
  • No mira películas o series sobre cuestiones medicas por el mismo motivo.
  • Los temas de su preocupación en general se repiten. Cáncer, alzheimer, esclerosis múltiple, sida, suelen ser las enfermedades que preocupan más frecuentemente.
  • Su padecimiento afecta tu vida personal, social y laboral.

Algunos pacientes tienen antecedentes de enfermedades graves en la infancia, muerte súbita o con gran padecimiento de una enfermedad terminal de algún familiar, antecedentes de mala praxis, o un diagnostico repentino que cambio su bienestar físico y mental. Estos antecedentes suelen aumentar la sensación de vulnerabilidad y falta de control de su salud.

¿Qué se trabaja en las sesiones de terapia?

El objetivo del tratamiento es que el paciente pueda modificar el pensamiento obsesivo y controlar las conductas de evitación y reaseguro que sostienen el problema. Esas conductas incluyen el autochequeo, la búsqueda de información en Internet y las consultas medicas que aparecen como respuesta a la aparición del temor a padecer una enfermedad.

Para que el paciente no recurra a la consulta médica, debe aprender a tolerar y disminuir los síntomas de ansiedad que le provocan sus pensamientos y a cuestionar la veracidad de los mismos.

El hipocondríaco debe reinterpretar sus síntomas corporales. Discriminar dolores, molestias, miedos y lograr apreciar también sensaciones agradables que le permitan volver a tener confianza en su propio cuerpo. Se deben modificar las creencias sobre estar enfermo, además de los recursos que tiene para enfrentar esa situación si alguna vez se presenta.

Es fundamental alcanzar la aceptación que la enfermedad y la muerte son parte de la vida. No tenemos la posibilidad de controlar ni predecir sus circunstancias, pero si optimizar nuestros recursos para encararlas de la mejor manera posible.

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